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El blog de Ratoncitos

Mi primer embarazo no cuajo por desgracia, únicamente alcanzamos la semana 7 de gestación, y fue muy doloroso porque no dejaba de ser mi hijo/a. Después de aquello en el hospital no paraban de decirme…»Mujer legrada, Mujer preñada», pero NO!, Hugo tardó en llegar 1 año, uff 12 laaargos meses. Con lo fácil que fué la primera vez, no lo entendía!!, y mi ginecólogo me dijo claramente que o dejaba de darle vueltas a mi cabeza o terminaría necesitando de inseminación artificial sin ser necesario en mi caso. Pero es que no es tan fácil, desconectar cuando lo deseas con todas tus fuerzas.

Así que llegó un momento que sin darme cuenta dejé de pensar en ello….y por fin me quedé embarazada de Hugo. Era tal mi obsesión con la posibilidad de volver a perderlo que pasaba el día con muchísima ansiedad y no podía evitar ir 20 veces al baño para comprobar si había manchado.

Por fin pasó el primer trimestre y empecé a relajarme, aunque por mi forma de ser, comencé a pensar entonces que mi siguiente problema sería si la ansiedad podría provocar algún tipo de lesión al feto…y para nada!!.

Así que cuando nació Hugo tooodo lo llevaba al milímetro: la temperatura de la habitación, del agua del baño, cremitas varias veces al día, cambios de pañal después de cada toma, fuera necesario o no….. en fin era primeriza y me lo podía permitir. SÓLO HABÍA UNO.

Aunque no fue premeditado, cuando mi bebé tan sólo tenía 4 meses me quedé embarazada de Víctor. La gente alucinaba!!…..iba a clases de natación para bebés con un peque de 9 meses y ya estaba embarazada de 5 meses, mientras que las mamás con nenes de 2 años me comentaban que estaban empezando a plantearse el segundo.

Qué valiente!! me decían algunas, y otras…¿pero tu te lo has pensado bien?

Cuando nació Victor,  Hugo estaba empezando a caminar, era una locura cuando me tocaba quedarme con los dos a mi sola, porque claro, si uno lloraba el otro también, era contagioso. Tampoco podía salir de casa con los dos a la vez porque no conocía el mundo del porteo (con lo bien que me hubiese venido tener una mochila o fular) y era complicadísimo manejar dos carritos a la vez. Para dormirles los dos querían a «mami», y el pobre Hugo acostumbrado a tener a mami a su plena disposición se encontraba con un usurpador que le había robado incluso su hueco en la cama, pero sin embargo papi estaba encantado de la situación porque así se iba a sus brazos…

A veces estaba dando el pecho a Víctor y veía a Hugo caerse, pero no tenía manos para los dos.Pensaba entonces en los papás de gemelos como auténticos héroes jajaja.  Eran dos enanos 100% dependientes y tenía que buscar la forma de arreglar la situación. Así que empecé a organizarme, la idea era buscar una rutina a la que los niños se habituaran.

Fuimos entrando en una dinámica que empezó a hacerlo todo más sencillo y adquiriendo truquitos que nos permitían organizarnos mejor, pero de repente me quedé embarazada de nuevo cuando Víctor tenía 5-6 meses y pensamos que iba a ser una auténtica locura.

Recuerdo la llegada del hospital con el tercero. Mi familia nos dio dos besos y luego el pésame…y después se fueron…. nos encontramos solos con un peque de dos años, otro de 1 y un recién nacido.

Me eché las manos a la cabeza y le dije a mi marido «cariño, ¿dónde nos hemos metido?» y él me contestó que iba a empezar a fumar y que igual tendría que irse a por tabaco jajaja. Todos comenzaron a llorar a la vez, y como no les podíamos atender al mismo tiempo empezaron a tirar al suelo todo los que le pillaba de camino. Qué horror!!!

Tratamos de calmarnos y preparar un planning de cómo hacernos con la casa y los niños a partir del día siguiente. Las pautas fueron las siguientes:

1.- Todas las noches dejar preparados 4 biberones y 2 termos con agua caliente junto con un dosificador de 4 compartimentos con la mezcla de leche en polvo y cereales para los dos enanos mayores. Era crucial dárselo dormidos para que se lo tomasen entero sin rechistar. Además era muuuy importante tardar poco en prepararlos porque cuando uno abre el ojo teníamos 2 minutos para dárselo antes de que ardiese Troya, de ahí la necesidad de tener ya todo preparado y a mano. Para estos casos os recomiendo los termos de bebeDue, porque aguantan mucho más la temperatura que el resto.

2.- Tratar de vestirles cuando todavía están adormilados, por supuesto la ropa se la dejaba preparada para el día siguiente. Si dejaba que se despejasen tenía que empezar a correr por toda la cama, o hacerles chantaje con pegatinas, dibujos de la tv…. o lo que pillase en la mano. El móvil de cuna no funcionó con los mayores, pero con el bebé era una auténtica maravilla, la música le relajaba mucho en lo que llegaba su turno para vestirle.

3-Muy importante fue en nuestro caso enseñarles a bajar despacio y con cuidado las escaleras, porque lógicamente con 3 no podía bajarles a todos en brazos, así que yo me ponía delante y llevaba a Diego en brazos y a victor de la manita y Hugo el pobre detrás de mi agarrándose a la escalera. Les montaba en el coche de uno en uno y comenzaba a la ruta a la guarde.

Las siguientes 7 horas eran de relax, sin estress de enanos. pero luego comenzaba todo de nuevo. Era complicado incluso montarles en el coche con cuidado de que no se escapasen a la carretera, por eso siempre intentaba ponerles sus coches preferidos en sus asientos que les animasen a subir rápidamente al coche.

Y al llegar al casa…MUY IMPORTANTE tenerles activos para que no DESTRUYAN, una actividad detrás de otra. Construcciones, canciones, baile….lo que sea para entretenerles mientras preparaba el baño,  los pijamas, bodys, pañales.

Luego les iba bañando de dos en dos. Primero el bebé y Víctor, luego sacaba al bebé y dejaba a Victor y se preparaba Hugo. Una vez tenía al bebé listo le metía en la cuna con algún juguete y seguía con los mayores. Genial me hubiese venido la bañera Aquanest de Babymoov que te mantiene la temperatura del agua, porque claro…me tenía que dar prisa porque en seguida se quedaba fría.

Una vez estaban todos listos me les llevaba a la cocina y les ponía la tv mientras hacía la cena. Hugo y Víctor comen sólos desde bien pequeños, me vino muy bien potenciar su autonomía…y mientras cenaban daba el potito al bebé y por fin venía papi del trabajo. Se les subía a dormir y yo me quedaba recogiendo y preparando nuevamente los termos para el día siguiente. Y otra vez a empezar.

Tener hijos muy seguidos es duro, y tienes que ser consciente de ello, pero es cierto que Hugo y Víctor juegan mucho juntos sus aficiones serán las mismas y eso fomentará su unión. Es una maravilla verles de paseo en línea

 

 

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